“Creemos que con el proyecto Common Bond podemos hacer algo diferente partiendo de nuestras propias experiencias y trabajar por la Paz Mundial. Todos juntos, estableciendo nuevas relaciones, podremos llegar a un mejor entendimiento con otros y con nosotros mismos. Con el proyecto Common Bond podremos a ayudar a resolver conflictos globales y realizar cambios para las generaciones del futuro”

Esta resolución fue elaborada y aprobada por todos los adolescentes que este verano participaron en el Proyecto Common Bond, una experiencia que ha resultado inolvidable para todos los que nos hemos involucrado en hacer de este proyecto una bonita realidad.

Como anunciábamos en la pasada edición de la revista de la Fundación, nuestra Asociación, como miembro de la RED Europea de Víctimas del Terrorismo, ha participado en la primera edición de la Common Bond, organizando y gestionando la participación española en este encuentro internacional de chicos que han sufrido la lacra del terrorismo. EEUU, Inglaterra, Irlanda, Israel, Liberia y España han sido alguno de los países que han estado representados con sus muchachos. Todos ellos comparten ese terrible vínculo en común pero también la ilusión y las ganas de hacer cosas tan propias de esas edades. Con semejantes protagonistas no es de extrañar que la experiencia haya superado los mejores deseos de la Asociación. Terminado el campamento, el nuevo vínculo que los chicos establecieron durante el mes de agosto se mantiene vivo por Internet. Desde sus respectivos países, mantienen el contacto con sus nuevos amigos internacionales en el marco informático de la Common Bond intercambiando fotos y nuevas experiencias.

Durante el campamento no sólo han aprendido a respetar las diferencias y encontrar las formas de resolver conflictos, en unos coloquios matinales impartidos en inglés, hebreo y español. Sin embargo, ha resultado sorprendente la capacidad de los chicos para comunicarse entre ellos sin que el idioma fuera impedimento. También han participado en talleres musicales, teatrales, artísticos y deportivos, desarrollando y descubriendo, en algunos casos, habilidades hasta entonces desconocidas. La función final interpretada por todos los chicos, compartiendo su trabajo con sus compañeros, fue una jornada memorable para todos los participantes. Pero dos actos han sido especialmente significativos en nuestra experiencia americana. El 8 de agosto, en Nueva York, los chicos entregaron a Michael Bloomberg, alcalde de la ciudad, sus buenos propósitos por escrito. En la sede del ayuntamiento, tuvo lugar un acto donde esos propósitos se escucharon en los distintos idiomas “oficiales” del campamento. La sede de las Naciones Unidas fue testigo de la visita de los chicos que también dejaron su mensaje a distintos responsables de la organización. Ahí pudieron charlar con algún funcionario español que se unió al cortejo. Poco tiempo antes los chicos habían realizado una visita guiada por el edificio escuchando atentamente las indicaciones del guía. Ninguno había estado antes en la ciudad ni en ese edificio que acoge a todas las naciones del mundo y da voz a todos sus representantes.